La embarcación Marigalante II arribó a las aguas de la Bahía de Banderas, marcando el cierre de una histórica travesía marítima iniciada en el puerto de Cancún, Quintana Roo, y que incluyó el cruce del Canal de Panamá rumbo al Pacífico mexicano.

El Marigalante II, réplica histórica de la carabela Santa María y sucesor del emblemático Marigalante, navegó por el mar Caribe, el océano Atlántico y posteriormente por el océano Pacífico, recorriendo las costas de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Colima y Jalisco, hasta su arribo a Puerto Vallarta.
El navío, originalmente conocido como Jolly Roger, emprendió esta ruta tras el hundimiento del histórico Marigalante ocurrido en octubre pasado, con el objetivo de dar continuidad a uno de los símbolos turísticos más representativos del destino.
Durante la tarde, la embarcación fue observada al interior de la Bahía de Banderas, generando expectativa entre residentes y visitantes, para finalmente arribar al muelle de Los Peines, que será su nuevo hogar y punto de operaciones.
En las próximas horas, autoridades portuarias realizarán las inspecciones técnicas y administrativas correspondientes para verificar el estado físico y operativo del barco, conforme a la normatividad vigente.
De acuerdo con un programa preliminar, se prevé que el Marigalante II lleve a cabo un acercamiento controlado frente al Malecón y la zona de Los Arcos, donde anunciará oficialmente su llegada mediante una exhibición pirotécnica. Posteriormente, se trasladará frente a la playa Camarones, sitio donde reposan los restos del Marigalante original, en un acto simbólico de continuidad histórica.
Una vez concluidos los procesos administrativos y de seguridad, se contempla la realización de visitas guiadas gratuitas, mediante las cuales residentes y turistas podrán conocer la embarcación, su historia y sus características, bajo un esquema ordenado y supervisado.
El Marigalante ocupa un lugar especial en la historia turística de Puerto Vallarta, al ser escenario de miles de experiencias para visitantes nacionales y extranjeros, consolidándose como un ícono del destino. Con la llegada del Marigalante II, se abre una nueva etapa que busca preservar ese legado y fortalecer la oferta turística y cultural de la región, reafirmando la vocación marítima de la Bahía de Banderas como destino de relevancia nacional e internacional.

