El Gobierno de Jalisco asestó un nuevo golpe directo al bolsillo de los ciudadanos esto por el incremento de hasta 58.7 por ciento en el refrendo vehicular, una medida que ha sido calificada por contribuyentes como recaudatoria, desproporcionada y socialmente insensible, especialmente para quienes dependen de una motocicleta para trabajar.

El refrendo, un pago obligatorio y anual, se ha convertido en una carga cada vez más pesada para miles de jaliscienses que, sin alternativa real, deben cubrir el trámite para evitar sanciones y mantener en regla su patrimonio. Para este año, el cobro se fijó en 1,000 pesos para automóviles y 600 pesos para motocicletas, siendo estas últimas las más castigadas, pese a su bajo costo y menor impacto vial.
Aunque el gobierno estatal justifica el aumento bajo el discurso de financiar infraestructura, seguridad vial y atención de emergencias, ciudadanos cuestionan la opacidad en el destino de los recursos y la ausencia de mejoras tangibles en calles, movilidad o reducción de accidentes. A ello se suma el desgaste social por incrementos constantes que no van acompañados de beneficios visibles.
Lejos de aliviar la carga económica, el refrendo incluye además aportaciones obligatorias a la Cruz Roja y al Hogar Cabañas, lo que eleva el monto final del pago, aun cuando se anuncian como “solidarias”, sin ofrecer al contribuyente la posibilidad de decidir si desea realizarlas.
Si bien las autoridades presumen verificación vehicular gratuita, subsidios para placas y descuentos por pronto pago, estos incentivos resultan insuficientes frente a un esquema que, en los hechos, prioriza la recaudación sobre la realidad económica de la población, en un contexto de inflación, pérdida de poder adquisitivo y encarecimiento generalizado de servicios básicos.
Diversos sectores ciudadanos han exigido transparencia, rendición de cuentas y una revisión urgente de la política fiscal vehicular, al considerar que el refrendo en Jalisco dejó de ser un trámite administrativo para convertirse en un impuesto disfrazado que castiga al contribuyente año con año.
