En el marco del Día del Trabajo, el sector gastrohotelero de Puerto Vallarta enfrenta uno de sus principales desafíos: la eventual implementación de la jornada laboral de 40 horas, una medida que —advierten— no se ajusta completamente a la dinámica de la industria turística.

Así lo señaló Rodolfo de Jesús Hurtado Ortega, secretario general sustituto de la gastrohotelería en la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en el destino, quien indicó que tanto trabajadores como empresarios deberán adaptarse a un nuevo esquema que implica diversas complicaciones operativas.

“El reto no es solo para los trabajadores, sino también para los empresarios. Las legislaciones tienen buena intención, pero no están del todo adecuadas a la realidad de una industria turística como la de Puerto Vallarta”, expresó.

El líder sindical explicó que la actividad turística opera de manera continua, las 24 horas del día y los 365 días del año, lo que dificulta aplicar una reducción de jornada sin afectar la prestación de servicios.

Además, señaló que la falta de reglamentación específica por parte del Gobierno Federal genera incertidumbre sobre la forma en que esta reforma podría aplicarse en destinos turísticos, donde también persiste la escasez de mano de obra.

Advirtió que, ante este panorama, los empresarios podrían verse obligados a solicitar jornadas extendidas, amparadas en las horas extraordinarias que permite la ley, lo que —consideró— podría contradecir el objetivo original de la reforma: mejorar el descanso y la salud física, mental y emocional de los trabajadores.

Hurtado Ortega agregó que, en términos económicos, la reducción de la jornada también podría impactar en los ingresos de los empleados, al disminuir la percepción por horas extras, lo que genera preocupación dentro del gremio.

Ante esta situación, adelantó que se buscarán acuerdos entre sindicatos y empresarios mediante contratos colectivos de trabajo, con el fin de establecer esquemas que permitan distribuir la carga laboral sin afectar la calidad del servicio.

El objetivo, concluyó, será encontrar un equilibrio entre el bienestar de los trabajadores y la operación eficiente del sector turístico, uno de los principales motores económicos de Puerto Vallarta.

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